Se escucha la música a unos 30 metros del bar y entrando por la puerta rodeada de botellas de cerveza y de ilusión con su pelo mojado por el sudor. A 30 pasos de ella ya se la oye llover y volar, se acurruca el la barra mordiéndose las ganas de gritar.
A 30 segundos de su decepción, se la iban las sonrisas la primera vez que la vi, envuelta en noches despistadas.
Se oyen los pasos y los golpes de sus zapatos al bailar y al tropezar, ya son más de 30 las veces que la pedí que vieniera a perderse conmigo.
Con más de 30 cervezas en la sangre nos quedamos bailando hasta que nos queramos ir.
Y si nos acarician nos dejamos, despacio, los labios, la piel, la sonrisa, permitiéndoles que se queden a 30 centímeros de rozarnos el corazón.

3 comentarios:
Los latidos están a 30 centímetros de besar las nubes.
hacía demasiado tiempo que no me pasaba por aquí. hace demasiado tiempo de casi todo. hace demasiado tiempo que no soy feliz. llevo (sobre)viviendo en madrid dos meses por un sueño. y no saco nada en claro. espero que todo te vaya bien. por las fotos veo que te cuidas. un beso eterno, como este invierno frío y fúnebre.
pd: con ganas de conocerte. haz una escapada a madrid. va.
Muy lindo, pero muy...
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