
He dejado de existir, estoy por todas partes, soy capaz de dejar restos en los libros, en los muebles, en los árboles y los barrotes de las ventanas de mi terraza que simulan ser una cárcel, ya no impresionan.
No es bueno que te hayan querido tanto siendo tan joven, porque piensas que has triunfado, que eso que tuviste lo volverás a encontrar en otra parte. Y eso te hace débil.
2 comentarios:
Muchas gracias, es todo un cumplido.
Yo me esfuerzo, porque adoro la fotografía:)
Muas!
Ninguna.
-Miento. Una vez. Esta madrugada. Me acerqué a tu ventana y te lo susurré al oído. No sé si pudiste escucharme. Mi voz está demasiado rasgada. Cosa de la edad, o del tiempo, o de la tristeza, o qué se yo.-
(Mi ombligo te echa de menos)
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