No es bueno que te hayan querido tanto siendo tan joven, porque piensas que has triunfado, que eso que tuviste lo volverás a encontrar en otra parte. Y eso te hace débil.
viernes, 28 de agosto de 2009
Nunca fui extremadamente fuerte, te echo de menos.
Llevo en mi una gran mancha, monstruosa, gigantesca, una mancha rosa llena de mañanas sin descanso y de noches jugando a ser princesa con mi vestido roto.
Mirando hacia delante, asumiendo el peso del mundo, de los barbarismos y del miedo, me contengo para no matarme chillando todo lo que de aquí me horroriza.
Días de risas y sol, hablando de sinsentidos con el viento acariciando mis párpados, oigo lo más profundo del mar saliendo por tus ojos, plasmándolo todo en un papel azul, noto mi pecho y mi vientre flotando en aceite caliente, siendo contagiosa e inteligible. Tú y yo ya estamos perdidos.
1 comentario:
Conversación de cafe y Nobel. Esto es lo que extraño.
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