
Vamos a dejar de lado los conceptos, la filosofía que postula unos puntos básicos para aprender a vivir. Prestemos atención al análisis que subyace en la piel, lo caótico, lo inestable.
Viéndome como una masa escurridiza que se tropieza y lucha por parecer lo más ágil posible, lo menos cargada de ideas y barbarismos.
Tengo una lucha continua viviendo en mi pecho, una indecisión que destroza, que martiriza. Un ruido casi salvaje, que se mezcla con mis ganas de hacer el amor, de hundir mis manos hasta volverme loca.
Un incendio viviendo en mis labios, hagamos el amor aquí, en mi mesa, frente a los peluches que están encima de mi cama, que nos vean, que nos vean y se mueran de envidia.
Los te quieros nunca están de más.
Viéndome como una masa escurridiza que se tropieza y lucha por parecer lo más ágil posible, lo menos cargada de ideas y barbarismos.
Tengo una lucha continua viviendo en mi pecho, una indecisión que destroza, que martiriza. Un ruido casi salvaje, que se mezcla con mis ganas de hacer el amor, de hundir mis manos hasta volverme loca.
Un incendio viviendo en mis labios, hagamos el amor aquí, en mi mesa, frente a los peluches que están encima de mi cama, que nos vean, que nos vean y se mueran de envidia.
Los te quieros nunca están de más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario