viernes, 27 de junio de 2008

Yonki


Porque empezar por un principio claro cuando no es lo que busco, cuando no es lo que espero que salga de mis dedos, busco el sentido de la fuerza, una pelea en la cual la rabia y la firmeza venzan de forma innegable y estable. Noto la fragilidad de mis latidos pasando desapercibidos entre la música que casi es un ruido salvaje y los bailes, hace mucho que no noto una mínima sensación de libertad y de amor en mi piel, de amor que no de sexo claro está.
Abro la ventana y puedo recordar el olor de cada trayectoria y etapa de mi vida, dulce todo ello como un día en París, tengo el mar en mi boca y mis labios vuelan hacia ninguna parte, hacia un punto impropio.
Yo, que a mis dieciocho años con mis ganas de comerme el mundo sigo siendo una niña, me da por pensar que me escondo de los días. Un picor sucio y arrugado mancha el camino que va marcando mi espalda, entristecida y sin besos. Lo trascendental me aprieta y me exprime.
Amante de palpar cada segundo con la yema de mis dedos observándolo todo, imaginándome el océano en una esquina sucia de cualquier bar, ahora me cuesta teclear cualquier palabra por pequeña y absurda que sea. Insulsa y vacua, como una librería sin Bucowski, como un desierto sin arena.

Cuando la palabra es muda y el cuerpo se desnuda y te despluma, cuando el corazón se llena de asfalto, de metacrilato y te mata.
Ese puto sabor a cáncer en mi boca.


¡ Y si los perros no quieren ladrar que no ladren!





1 comentario:

Visel dijo...

me encantó

[no puedo decir más]